Efectivamente, unos días de desconexión era lo que el cuerpo me pedía, aunque podría haber sido más. Mucho más.
En estos pocos días que no he podido manteros al día, han ocurrido algunas cosas, como:
» Microsoft envía la documentación de SMB a Samba
» El gobierno noruego utilizará el estándar ODF
» Kubuntu 8.04 no será LTS (!) y vendrá con KDE 4 (!!!)
» Amarok 1.4.8 disponible (para los que padezcan versionitis)
» LinuxMCE tiene muy buena pinta
» FlickrUploadr es ahora libre (!)
» Nueva versión de DSL
Entre otras muchas, seguramente. En el ámbito personal, respecto a estos días que he estado sin ningún tipo de contacto con la Red, podría decir que es algo que me gustaría experimentar más a menudo y a más largo plazo.
¿Qué significa eso? Aquel síndrome de abstinencia que algún que otro lector comentaba en la anterior entrada ya no tiene hueco en mí — aka he dejado de ser un geek –.
¿Bueno o malo? Francamente, no lo sé. Son tantos años invertidos en este mundo, tanta ilusión, y ver como ahora se esfuma… es duro, pero supongo que será un paso más en la madurez de mi persona. O quizá un bache dentro de una mala temporada, quién sabe.
Lo que sí tengo claro es que ha dejado de ser una tremenda adicción, como ocurría hace no demasiado tiempo. Tirando de ese hilo, sin ir más lejos, me topo con uno de los proyectos más importantes para mí, y es este blog.
Todo empezó como un juego, poco a poco, se ha ido convirtiendo en algo más. Tiré a la basura casi todo el esfuerzo y volví a empezar cuando decidí tener mi propio dominio, hasta conseguir recuperar practicamente todo lo perdido.
Sigo encontrándole diversión a escribir, pero muchas veces me siento obligado a hacerlo, y creo que esa no era mi intención en ningún momento.
La mayoría de los lectores que empezaron leyéndome regularmente siguen haciéndolo, cosa que me enorgullece realmente. Por ese motivo, esos veteranos recordarán que había ocasiones en las que escribía tres o cuatro entradas diarias — algo un poco descabellado, imposible de mantener — a lo que, con el tiempo, he ido reduciendo, llegando incluso a estar un par de días o tres sin escribir nada.
Cierto es que es mi espacio y puedo escribir cuando quiera, pero llegados a un punto en el que el número de lectores empieza a ser considerable, hay cierta obligación moral de hacerlo.
¿Todos estos párrafos significan un adiós? No, no voy a hacer nada de lo que pueda arrepentirme. Quiero seguir adelante, ha sido un proyecto que, en cierto modo, me ha abierto un considerable número de puertas, y no me gustaría dejarlo aquí.
Sólo quería dejar claro que, si en algún momento no hay nada escrito, independientemente de mi vida personal — que para eso es mía –, es porque hay momentos en los que la ilusión no es la misma.
Mientras escribía esta entrada, algunos de los lectores se han presentado y comprometido a escribir bajo su nombre. Lamentablemente, he tenido que rechazar.
Independientemente de todo esto, estoy replanteándome seriamente empezar a escribir desde ya (o en unos días) en mi blog personal, con mis reflexiones. Es muy posible que la audiencia no fuera ni un 2% de la que ya hay aquí, pero eso me permite moverme con mayor libertad y, sobre todo, lo que más anhelo: desahogarme.
En resumidas cuentas, reorganizo mi vida, pero no os dejo tirados. Aquí seguiré para ofreceros lo de siempre, con algo más de esfuerzo. Y unos retoques navideños al diseño del blog de mano de LogaN.
Ah, y para cuando vuelva a León, recordar usar unos guantes para el gato, o algo parecido. Se ve que no tenía mucha vista (ja, ja, ja).
¡Feliz Navidad (retrasada)!
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