Desagradecidos hay en todas partes

Rubén C. Díaz Alonso en | Agregar comentarios

Últimamente me he vuelto muy aficionado con Menéame, un sitio social donde puedes enviar noticias teóricamente de cualquier tema — destacando política, tecnología y humor — y que son votadas por todos los usuarios, positiva o negativamente, que resulta ser decisivo para salir en portada.

Es el clón hispano del mítico Digg anglosajón, con algunos cambios. Pero no se limita a enviar noticias, si no a charlar por la fisgona, dejar notas en el nótame, y controlar el karma: entre más tengas, más influencia tendrán tus votos en noticias/comentarios, además de que, llegados a cierto punto, se pueden editar noticias para eliminar posibles errores.

Parece que esta entrada va de hacer publicidad, pero no, no van por ahí los tiros. Es un proyecto que sigo hace mucho tiempo, pero hasta ahora no me había puesto en serio a crearme una cuenta y generar karma, así que eso hice; me he enganchado completamente.

En la fisgona, una de estas noches calurosas madrileñas — aunque ahora hace fresquillo –, me encuentro con que casualmente, se ha descubierto un bug, que consiste en que un usuario special puede editar la categoría de una noticia, y por tanto, requerir menos votos (karma) para salir en portada — todo ésto lo explico desde un punto para que todo el mundo lo pueda entender –.

Pasada esa noche, hoy recuerdo que no lo he notificado, así que procedo a buscar la dirección de correo del autor, Ricardo Gallir Galli, por Internet. No es complicado, tiene su propia página web, así que ya lo tengo en mano, y empiezo a escribir un correo lo suficientemente extenso para reproducir el error, explicándole todo lo que ocurrió, e incluso los ‘implicados’ — que no tenían para nada culpa, se descubrió casualmente –.

Envío el correo, y a cosa de media hora recibo una respuesta bastante fría por su parte: que lo ha arreglado en cuanto lo ha descubierto, explicándomelo con bastante prisa, y nada más.

¿Nada más? No, nada más. Ni gracias, ni una mínima muestra de agradecimiento. Ni siquiera el típico “un saludo”, ¡aunque fuera automático! NADA. Le respondo con un “De nada ;-)”, pero no parece que quiera contestarle, así que veo el correo ‘original’, y veo que el Return-Path es una dirección de GMail, que, además, es su Jabber, así que procedo a agregarle.

Amistosamente y sin ningún tipo de rencor, le saludo, y le comunico que me esperaba una pequeña muestra de gratitud, con un “gracias” me hubiera bastado, todo ésto sin ningún tipo de reproche a mala leche, a lo que me contesta que tampoco ha recibido ningún agradecimiento por la explicación que me ha dado.

Parece ser que para que él de las gracias primero, yo se las tengo que dar antes. No es justo, pero bien, se las doy, pero él sigue contándome de que recibe cientos de correos al día — sí, es muy probable que conteste ¿500? correos diarios, por eso me contestó en media hora –, que si tuviera que decir gracias a cada uno de ellos acabaría cansado, que si sólo le había agregado para reprocharle eso — amenazando con quitarme la autorización –, etc.

Después de un buen rato de conversación poniéndome excusas de cualquier tipo, accedo proponiéndole un cambio de tema, como el de felicitarle personalmente por el proyecto, a lo que me contesta friamente: “Gracias” — relacionado con lo de más arriba, no por las felicitaciones –, y automáticamente desapareció mi autorización — traducido al lenguaje de MSN vendría a ser de su lista de contactos –, reacción similar a la de un adolescente treceañero.

Está claro que en esta vida hay dos tipos de personas: los tontos y los que se aprovechan. Claramente, se ve que yo pertenezco a lo primero, así que agacharé la cabeza y juro no volver a hacer el imbécil de esta manera.

Eso sí, el proyecto sigue siendo una maravilla, pero no me esperaba ésto del autor. Una desilusión. Espero que ésto no cause enemistad — no me he inventado el suceso — ni mucho menos la suspensión de mi cuenta — no creo que llegue a tal punto –.

NOTA: Veamos, que parece que no hay gente que no lo ha entendido. Si he escrito esta entrada, no es por el simple hecho de que no me haya dado las gracias — sería absurdo –, si no por el lío que me montó después por Jabber, diciendo que no tenía por qué, que contestaba cientos de correos al día y que se moriría si lo pusiese en todos, que tuvo la buena voluntad de explicármelo por enésima vez — ésto último por la fisgona… Qué pasa, ¿yo no tuve buena voluntad? ¿Tengo la culpa de que lo hayas tenido que explicar X veces? –. Entiendo que la gente no se va a poner en contra de él siendo usuarios de Menéame, se podría acabar mal.

44 comentarios para Desagradecidos hay en todas partes

Deja tu comentario

Linux es un sistema operativo ágil.